Quetzalcóatl, where art thou?
Adrián Franco Espinosa de los Monteros

Tengo 32 años y desde que me acuerdo, en México siempre ha habido crisis. La devaluación del 82, el temblor de 85, los penalties del 86, la elección del 88, y cuando nos empezábamos a sentir un poco mejor, el desastre económico del 94, las dolorosas desapariciones de Colosio y Paco Stanley, las dolorosas apariciones del Chupacabras y la Paca, y la llegada al poder de los partidos de oposición que a base de cachetadas azules y amarillas nos quitaron la ilusión de tener un gobierno decente. Mi generación no es la generación X o Y o Timbiriche. Mi generación es la generación de la crisis.
Sin embargo, al escuchar las noticias recientes pareciera que las crisis de las últimas 3 décadas eran miel sobre hojuelas. Bueno, definitivamente no miel sobre hojuelas (exageré, exageré, exageré), pero podemos decir que el país no andaba tan mal. Sin duda contábamos con gobernantes ineptos y líderes corruptos, deportistas a los que les tiemblan las piernas y policías que protegen a los criminales, mega millonarios que no dan donativos ni por accidente y una población obsesionada por la selección de fútbol y las telenovelas. Pero vamos a ser honestos, ¿qué nación no presenta algo parecido? Aunque estábamos entre azul y buenas noches, hay la llevábamos. Hasta hace algunos meses, hay la llevábamos.
Ahora mexicanos, ahora sí, estamos fregados. Si aquellas eran crisis, esta es una Venti crisis. No es por ser amarillista, no es por ser fatalista, no es por ser pesimista, y no es por añorar a los gobiernos de antes que tanto daño nos hicieron con su dictadura perfecta, pero ahora sí el país está fuera de control. Para muestra, más de un botón:
El narco. El narco ya se apropió de regiones enteras del país y entre que se pelea con el ejército y con las bandas enemigas, todos los días nos ofrece un espectáculo sanguinario y nos educa en las múltiples formas de desaparecer a los humanos de la faz de la tierra. Al mismo tiempo, nos recuerda que son una industria muy eficiente y que tienen tanto poder económico que 207 millones de dólares en efectivo es para ellos como el cambio que sobró de la semana. Es decir, estamos presenciando una película con guión de mafiosos, con una super producción estilo Spielberg y un director que le gusta el gore. Y por si fuera poco, es una película que rompe récords de taquilla.
El crimen. Siempre ha habido crimen y siempre habrá crimen en un país con 100 millones de personas. Pero lo que está pasando en estos tiempos es ridículo. Cuando la sociedad desarrolla rutinas para agilizar los asaltos, cuando pululan las empresas para negociar con secuestradores y cuando el blindaje de autos es una profesión en boga, quiere decir que ya aceptamos al crimen organizado como parte de nuestra vida diaria. Muy posiblemente la culpa de todo ésto la tenga Chespirito por hacer al Chómpiras, la Chimoltrufia y el Botija tan adorables.
La economía. De por sí que nos gustan las emociones fuertes -devaluación, inflación, deuda externa, rescate bancario, fuga de capitales, nacionalización, privatización-, cuando más o menos habíamos agarrado caminito en la macroeconomía, nos pega con todo la crisis financiera global. Porque por más que nos digan lo que nos digan los benditos economistas, si a un país le reducen los ingresos de la forma que le está pasando a México, tiene que haber consecuencias graves. Repaso: ¿Cuáles son las fuentes de ingreso de la nación azteca? 1) Petróleo, el precio del crudo sube y baja como si anduviera en montaña rusa de Reino Aventura, además de que se agotan las reservas y Pemex está en quiebra; 2) Remesas, los migrantes se quedaron sin chamba porque se paró la construcción en EUA y porque ya no se necesitan niñeras dado que los americanos se acordaron que tienen hijos cuando sus empesas los despidieron; 3) Turismo, jaaaaaaa. A ver, convénceme de visitar México en estos momentos. Ni con espejitos... 4) Manufactura, la cantaleta de tiempo atrás: "los chinos lo hacen más barato, pero nosotros tenemos a los gringos de vecinos y tenemos libre comercio". Desde luego que si tu único mercado deja de comprar porque se le acabó el dinero, y además no respeta el libre tránsito porque tus camiones contaminan con las figuras de chavas voluptuosas que cuelgan de la defensa, pués ya no hay ventaja competitiva.
El virus. Made in Mexico. Somo cuna de un misterioso virus que tiene al mundo al borde de una pandemia. Porque eso sí, nos gusta ser originales. No íbamos a propagar alguno de las tantos tipos de influenza existentes. No. Sacamos nuestra propia cepa: A/H1N1. Una cepa que nadie sabe a ciencia cierta cómo se comporta o cómo nos afectará. Una cepa que provocó que la OMS subiera la alerta de pandemia a 3 a 4 por primera vez. Sí, leyeron bien: ¡Por primera vez!
¿Cuántos infectados hay y cuántos han muerto? Nadie sabe exactamente. Las cifras oficiales nos indican 150 lamentables pérdidas, pero sin laboratorios especializados en el país hay mil y una posibilidades. A lo mejor había otros elementos que provocaron la muerte de estas personas. A lo mejor ya le dio a todo el país por lo que la tasa de mortalidad es mínima. A lo mejor ésta es solo la primera ola de contagios de muchas por venir. A lo mejor un chamaco inventa la vacuna utilizando su juego de química Mi Alegría y salva a la humanidad.
El temblor. Por si la influenza no hubiera zangoloteado bastante a los capitalinos, el lunes 28 de abril, tiembla. Cinco punto siete grados que seguramente se sintieron como 10 para los angustiados chilangos que según las fotos salían de sus casas y oficinas despavoridos con dos cosas: sus mascaritas azules y sus celulares. Las máscaras para evitar el contagio, y los celulares para poder mandar mensajitos. Mensajitos sobre qué, uno se pregunta. Pués de qué otra cosa, de chistes: ¿Qué le dijo el D.F. a la temida influenza? ¡Mira como tiemblo!
Ante estos acontecimientos, no puedo dejar de preguntarme: ¿qué está pasando? (cuestionamiento que se escucha más convincente en su versión en inglés: What the f*ck is going on?) Después de exprimirme los sesos un rato (chiste local: una vez una querida tía se equivocó y dijo que se le había ocurrido una idea después de "exprimirse los senos") llegué a las siguientes hipótesis:
1) Todo es culpa de los narcos. Así es. No solamente son culpables de los descabezados y los disueltos en ácido, los narcos también crearon la cepa A/H1N1 en uno de sus sofisticados laboratorios. Un día que pararon la producción de anfetaminas para hacer una comilona de cochinita pibil, aprovecharon para desarrollar el super virus para demostrar quiénes son los jefes de jefes de la biotecnología en México.
Y desde luego el temblor también se lo debemos a ellos. Se les ocurrió hacer un super tunel de Centroamérica hasta Las Vegas con un chorro de dinamita que detonaron de un solo jalón sacudiendo las placas tectónicas. Lo único bueno es que vamos a poder entrar por una cueva del cañón del Sumidero o por una alcantarilla en Tepito y salir en las mesas de blackjack del Caesars Palace o en la alberca del Mirage.
Y el alza en el crimen, también es su culpa. Ante la crisis, se vieron en la necesidad de hacer downsizing y muchos de sus ex-empleados se fueron a buscar otras fuentes de trabajo. No les resultó difícil encontrarlo. Haber sido empleado de La Familia o del Chapo en el mundo criminal es equivalente a haber trabajado en Goldman Sachs o con Warren Buffett en el mundo financiero.
Y para acabarla, la crisis económica también se la debemos a ellos por andar comprando de forma indiscriminada palacetes de Sinaloa a Arizona. Los palacetes con sus acabados Narc Deco elevaron el precio de las bienes raíces de la zona creando una burbuja insostenible. Hoy en día la gran mayoría de los vecinos fueron desalojados por no poder pagar la hipoteca. Y los pocos que sí podían pagar están tratando de vender después de que vieron pasar por la entrada del fraccionamiento las trocas llenas de cuernos de chivo.
2) Todo es culpa de los puercos. George Orwell lo dijo desde los 40s: los puercos van a dominar al mundo.
La escena: en una granja de Veracruz, los animales se rebelaron y corrieron a los humanos. Los puercos se hicieron del poder porque eran los únicos que podían utilizar el control remoto para seleccionar si en la granja se veía la telenovela del Canal de las Estrellas o la de TVAzteca. Este poder los corrompió y los hizo comportarse como los humanos: autoritarios, racistas, arrogantes y voraces. En unas cuantas semanas, los puercos aprendieron tan bien las actitudes humanas que comenzaron a parecerse físicamente a ellos.
Es una borrachera en el Puerto, los puercos le pasaron la influenza a los humanos en medio de tequilas, picaditas de huevo, chelas y habas enchiladas. Los puercos, que salieron más vivales, se fueron a hacer una limpia a Catemaco para aliviarse pronto y en estos momentos están formulando su plan para dominar al mundo. Se rumora que ya tienen a varios agentes infiltrados en el gobierno y en la Federación Mexicana de Fútbol.
3) Todo es culpa de los mayas. ¿No que eran una cultura super avanzada? ¿A quién se le ocurre crear un calendario que se acaba en el 2012? ¿Qué no tomaron en cuenta que los mexicanos íbamos a estar muy ocupados en estos años transportando arena para las playas urbanas en el Zócalo, contratando consultores de imagen para que los candidatos al Congreso no salgan tan feos, viendo videos bobos en YouTube y planeando el festejo del aniversario de no una, pero de dos guerras? Somos gente ocupada, no tenemos tiempo para el fin del mundo.
En serio mayas, que desilusión con ustedes. Mínimo nos hubieran dejado alguna pista para evitar el Apocalipsis. De esa manera podíamos contratar a un chamán, a Walter Mercado, a un maestro de yoga y pilates, y a un par de financieros especialistas en futuros para que analicen la pista, y luego reclutar a Indiana Jones y al tipo de Mochila al Hombro para que se embarquen en una expedición salvadora.
¿Al cual hipótesis irle? Para como van las cosas, ya no se necesita saber qué fue lo que pasó; lo que necesitamos es saber cómo resolverlo. Tal vez resolverlo es mucho pedir, lo que nos urge es regresar a nuestro estado natural. En otras palabras: hay que regresar a las crisis de antes. A las que nos acostumbramos a vivir nosotros, los de la generación de la crisis. México puede vivir con sus crisis normales, pero no con lo que está pasando ahora.
No se me ocurre otra cosa que implorar la ayuda del dios Quetzalcóatl. Hay que pedirle que regrese pronto, y si no quiere regresar, pues le ofrecemos incentivos. A lo mejor quiere sueldo de gobernador del Estado de México, o una casa en Miami como entrenador de selección nacional, o un avión para no sufrir el tráfico (el Serpiente Emplumada I), o boletos de primera fila para la lucha libre en la Arena México... No importa lo que pida, hay que dárselo.
Es más, si quiere un sacrificio humano en la Pirámide del Sol, estoy seguro que a la mayoría de los mexicanos no nos importaría hacernos de la vista gorda con tal de salir de este bache. Sobre todo si el sacrificio es de una primorosa doncella como aquella que controla la educación del país e impone a sus yernos de subsecretarios; o de algún caballero honorable como aquellos que manejan los medios de comunicación o que tienen monopolios que los colocan en las listas de Forbes. O de algún político, porque de esos tenemos muchos al centro, derecha e izquierda, azules, amarillos, verdes y tricolores, que como buenos parásitos no hacen más que desangrar a nuestro querido país.
Si eso es lo que quieres Quetzalcóatl, tú nada más dinos cuándo y los mexicanos nos encargamos.